Dos días después Jan (de la tribu de los Hijos de Gaia) apareció, y como un hermano mayor le atendió, le consoló, le curó las heridas y le enseñó quién era y qué podía hacer. “¿Porqué tuve que matarle Jan?”, espetó Erik de repente; “Porque no sabes controlar tu ira, aprende a controlarte y no volverá a ocurrir”, sentenció Jan. “Prometo que no volveré a matar a un inocente por mi propia ira, tenga que hacer lo que tenga que hacer, aunque eso implique morir por ello”.
lunes, 10 de octubre de 2011
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